Prueba del Sueño

La Prueba del Sueño de la A a la Z.

El insomnio se diagnostica con alguna prueba del sueño como la polisomnografía o la actimetría, tras la entrevista al paciente y, si es posible, al cónyuge. Se completa con un diario de sueño, habitualmente asociado con la actividad.

La Prueba del Sueño.

No siempre es necesario hacer una grabación del sueño (polisomnografía) para “probar” que el sueño es malo. Además, estas grabaciones, cuando se hacen, son bastante decepcionantes porque la estructura del sueño de un insomne suele ser similar a la de un buen durmiente. Quien duerme bien percibe sobre todo la continuidad de su sueño mientras que el mal durmiente sólo percibe los despertares. Sin embargo, otros insomnes tienen noches muy agitadas, y la grabación sólo objetiva los despertares que se sienten.

Una polisomnografía está indicada en caso de..:

  • Sospecha de una causa orgánica (síndrome de las piernas inquietas, movimientos nocturnos periódicos o síndrome de apnea del sueño)
  • Insomnio grave sin causa evidente y resistente al tratamiento

Se dispone de otras serie de exámenes que se utilizan habitualmente para diagnosticar problemas relacionados con el insomnio y sus posibles causas. Veamos una por una cada prueba del sueño.

Diario del sueño.

El diario de sueño es un registro, noche tras noche, de los horarios de sueño. Proporciona una gran cantidad de información sobre la calidad del sueño, la calidad de la vigilia o del despertar, la forma del día, la existencia o no de siestas… Se puede comunicar otra información según sea necesario y hace que sea fácil identificar tu ritmo de sueño.

Sirve para conocer el sueño de una persona. En caso de insomnio, permite visualizar cómo es tu sueño y su progresión durante el tratamiento o durante la retirada de los hipnóticos.

Te permite identificar fácilmente tu ritmo de sueño y visualizar las dificultades encontradas. Se llena durante 3 semanas. Es una herramienta indispensable en la prueba del sueño.

Actimetría.

Este es un examen del ritmo de sueño-vigilia que se realiza con un actímetro, un pequeño dispositivo del tamaño de un reloj que se lleva en la muñeca no dominante. Permite visualizar los tiempos de actividad y descanso, así como tener una buena representación del ritmo de sueño y la calidad de la noche.

Esta prueba del sueño se realiza de forma ambulatoria, generalmente durante un período de 15 días, y complementa la consulta y el diario del sueño para proporcionar información sobre la calidad del sueño y su organización durante 24 horas.

¿Cómo funciona un Actímetro?

En el interior, una célula piezoeléctrica permite la detección de aceleraciones de movimiento. Los pulsos generados por una aceleración por encima de cierto umbral se almacenan en un microprocesador. Se cuentan por unidad de tiempo, normalmente de 10 segundos a 1 minuto.

El registrador se conecta a una computadora a través de una interfaz para iniciar la parametrización e inicialización del registro, o para recuperar los datos. La posible duración de la grabación depende de la capacidad de memoria del instrumento y del tiempo de muestreo. Va desde unos pocos días hasta varios meses.

Algunos actímetros pueden utilizarse para medir la intensidad de la luz o la temperatura corporal.

En el registro que se obtiene las líneas negras representan momentos en los que la persona está activa/en movimiento y el área azul representa el tiempo que el sujeto ha estado en la cama.

Polígrafo respiratorio.

El polígrafo de ventilación es una prueba que registra todos los parámetros de la respiración durante el sueño. Es útil para diagnosticar el síndrome de apnea del sueño.

Esta prueba del sueño se realiza a menudo de forma ambulatoria, es decir, en casa. En la práctica, se viene a la consulta del médico o a la sala del hospital para que le instalen los sensores.

Los sensores son diferentes dependiendo del dispositivo. Normalmente tienen dos cinturones, uno torácico y otro abdominal, que registran los movimientos respiratorios. Un sensor pegado a la base del cuello registra los sonidos de la respiración y los ronquidos. La punta del dedo índice permite analizar la oxigenación de la sangre. Por último, un sensor con 2 pequeñas puntas de fosas nasales (olivas) captura el flujo de aire que pasa por la nariz.

Este examen es fácil de realizar y, en poco tiempo, da un diagnóstico preciso si el sueño es continuo.

Limitaciones: si el sueño es muy fragmentado, el índice de apnea puede ser subestimado. El valor de esta prueba del sueño se limita a un resultado positivo (índice de apnea-hipopnea >30). Si sale negativo es necesario, cuando los síntomas lo indican y sobre todo en presencia de somnolencia diurna, hacer un examen polisomnográfico que registra el sueño gracias al registro de la actividad cerebral y permite por sí solo eliminar con certeza el SAS o vincular la somnolencia a otra patología (impaciencia de los miembros inferiores, narcolepsia, hipersomnia idiopática…).

Polisomnografía.

El examen polisomnográfico es la prueba del sueño de elección. Lo más frecuente es que se realice durante una noche en un laboratorio del sueño, pero también puede llevarse a cabo, en algunos casos, en casa, sin necesidad de hospitalización, en cuyo caso se denomina examen ambulatorio.

Una polisomnografía implica el registro de muchas señales. Entre ellas se incluyen las señales de la actividad eléctrica del cerebro y diversos parámetros que le permiten diferenciar entre las etapas del sueño, como los movimientos de los ojos y la tensión de los músculos de la barbilla, o buscar anomalías relacionadas con el sueño (movimientos de las piernas, alteraciones del ritmo cardíaco o problemas respiratorios).

En la práctica, el técnico de grabación le pega sensores al cuero cabelludo, sienes, barbilla, piernas y pecho. Estos sensores se llaman electrodos. Se pegan con un pegamento natural. Tendrá dos cinturones, uno torácico y otro abdominal, que registran sus movimientos respiratorios. Los sensores de sonido y de posición están pegados a la base del cuello y el pecho. Tendrás que quitarte collares y pulseras para hacerte ésta prueba del sueño.

A los hombres el técnico tendrá que afeitarles el pecho. Un sensor, conocido como gafa de oxígeno, se utiliza para visualizar el aire que pasa por sus fosas nasales. Finalmente, tendrá un dispositivo de dedo (oxímetro) alrededor del índice que registrará la oxigenación de la sangre.

Estos sensores no son dolorosos pero están conectados a cables que limitarán un poco sus movimientos.

A la mañana siguiente, cuando te despiertes, los electrodos y los sensores serán retirados, a menos que se programen pruebas durante el día, y quedará a la espera hasta que el especialista analice e informe los resultados.

Pruebas de vigilancia.

Estas pruebas se utilizan para evaluar su propensión a dormir, o por el contrario, para luchar contra el sueño, en condiciones monótonas.

Varias veces durante el día (4 o 5 veces cada 2 horas repartidas a lo largo del día) se le pedirá que se acueste y se deje dormir (para el TILE) o que se siente cómodamente en la oscuridad y luche contra las ganas de dormir (para el MWT).

Se llevan a cabo en la unidad del sueño, bajo la supervisión de un técnico. Distinguimos entre:

Prueba de latencia del sueño iterativo (TILE o MSLT)

que nos permiten objetivar la somnolencia y durante las cuales estudiamos la estructura del sueño obtenido. Permiten afirmar el diagnóstico de narcolepsia tan pronto como hay 2 sueños en el sueño REM.

Prueba de mantenimiento de la vigilia (MWT)

que permiten ver si logras luchar contra las ganas de dormir.

¿Te ha parecido interesante este resumen de cada prueba del sueño? ¿Te queda alguna duda? Házmelo saber en un comentario y comparte el artículo, así podrás ayudar a otras personas con problemas para dormir.

Yo por hoy me despido invitándote a leer más acerca del insomnio y deseando que sueñes con cosas bonitas!!!

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