La bruxomanía o bruxismo es el rechinamiento involuntario de los dientes que puede conducir a un desgaste anormal de la dentadura, dolor de mandíbula al despertar, bloqueo o contractura de las mandíbulas por la mañana, fatiga al despertar o dolor de cabeza en el área temporal,
Las personas que tienen este trastorno se llaman bruxómanos. Afecta al 8% de la población y disminuye con la edad. Sólo entre el 0,5 y el 2% de ellos requerirán tratamiento.
Hay factores que promueven el bruxismo como: el alcohol y el tabaco antes de dormir, el consumo de drogas, la ansiedad y algunos medicamentos (en particular los prescritos para el Parkinson). Según el tipo y las consecuencias de éste trastorno, se pueden proponer diferentes tratamientos: canaletas o férulas, medicación o técnicas de relajación. Veamos todo esto con más detalle.
¿Qué es el bruxismo?
Normalmente, los dientes sólo entran en contacto entre ellos durante unos 20 minutos al día cuando masticamos. Pero el estrés puede hacer que algunas personas “aprieten los dientes” día y noche durante varias horas, la mitad de ellos sin darse cuenta. Los dentistas se refieren a esto como bruxismo.
Nos enteraremos de que tenemos bruxismo porque a menudo es el causante el dolor de mandíbula que se siente al despertar (o por las quejas de tu pareja, que no para de decirte que haces ruidos al dormir o que chirrías los dientes).
Podemos proponer una definición simple y sintética, evocando, en relación con el bruxismo, las contracciones involuntarias e inconscientes de los músculos de masticación fuera de la función fisiológica (parafunción), incluyendo el apretar y el rechinamiento de los dientes por contacto, de día o de noche, y la posibilidad de asociación entre todas estas formas.
El apretamiento (actividad motora continua) consiste en el simple apretar de las mandíbulas, sin ruido y sin movimiento mandibular, mientras que el rechinamiento (actividad motora rítmica) es ruidoso y se practica principalmente por la noche, moviendo la mandíbula de un lado a otro.
Las formas clínicas.
Existen el bruxismo diurno y el nocturno, y hay quien presenta las dos formas juntas desarrollando un tipo mixto.
El diurno es menos frecuente y menos destructivo que el nocturno, porque el sujeto logra controlarse. El bruxismo nocturno es un trastorno del sueño relacionado con el estrés y la ansiedad que se experimenta durante el día. Ocurre por la noche, generalmente durante la etapa 2 del sueño ligero. Puede estar asociado con arritmias de sueño ventiladas, incluyendo el síndrome de apnea obstructiva del sueño.
En los niños es algo normal y muchos tienen bruxismo nocturno. Forma parte de su desarrollo psíquico, ya que no tienen caninos permanentes que hagan de tope e impidan los movimientos laterales.
También se distingue entre:
- –Bruxismo primario idiopático: sin causa médica o dental identificada, que puede estar asociado con la exacerbación de factores psicosociales.
- –Bruxismo secundario de origen iatrogénico: relacionado con patologías neurológicas o psiquiátricas, trastornos del sueño o el uso de medicamentos.
Etiología del bruxismo.
Se han propuesto varias teorías sobre la etiología, que es multifactorial. No hay bruxismo sin un comportamiento tónico muscular exagerado, descrito como “comportamiento psicomasceroso” e implicado en la génesis de esta parafunción.
Los factores que generan el bruxismo incluyen la alteración de la sensibilidad propioceptiva, la inestabilidad emocional, la sobrecarga psicológica, la disfunción lingual, así como las molestias de la oclusión al. Sin embargo, incluso con una oclusión perfectamente equilibrada, el bruxómano adopta posiciones mandibulares patógenas en respuesta a las tensiones nerviosas y psicológicas.
Los factores etiológicos periféricos (oclusión dental y anormalidades anatómicas) pierden importancia hoy en día en favor de los factores psicosociales-comportamentales y los fisiopatológicos que son más determinantes:
psicosociales-comportamentales:
Se refieren al tipo de personalidad y el estrés y han tomado rápidamente el control en éstos tiempos que vivimos. El bruxismo, que generalmente se manifiesta en personalidades estresadas (el perfil típico es el de las mujeres de entre 20 y 50 años de edad), aparece con mayor frecuencia después de un choque psicológico como un divorcio, un duelo, la pérdida del empleo o ésta pandemia que tenemos entre manos. De hecho, cuanto más intenso es el estrés, más se aprietan los dientes, lo que explica el aumento de los casos de bruxismo entre los estudiantes a medida que se acercan los exámenes. También aparece a menudo como consecuencia del trabajo en gente muy perfeccionista.
Diversos estudios han demostrado también que las personas introvertidas son más propensas al bruxismo: se niegan a verbalizar sentimientos que podrían perjudicarles y que harían que se volvieran agresivos contra ellos, lo que les resulta difícil de expresar. Los dientes son aquí un soporte somático para la agresión. La relación psicosomática está ahora probada y la implicación del sistema nervioso central está totalmente aceptada. Esta automutilación se considera una forma de salida inconsciente. Las personas que sufren de bruxismo tendrían una mayor tendencia a la depresión.
Los factores fisiopatológicos:
que tratan de explicar la etiología del bruxismo, están principalmente centrados en el tipo nocturno. La actividad motora de los músculos masticatorios sería una respuesta a fases muy cortas de vigilia que el sujeto no percibe, relacionadas con la activación del sistema nervioso central autónomo y asociadas a los movimientos del cuerpo y a una aceleración pasajera del ritmo cardíaco. El sistema dopaminérgico se manifiesta por su importante papel en la regulación de los movimientos estereotipados y el control de las alteraciones motoras durante el sueño.
Por último, el bruxismo puede originarse en ciertos traumas cerebrales y puede estar asociado a enfermedades psiquiátricas o neurológicas (epilepsia, enfermedad de Parkinson…). Ciertas drogas o estimulantes, como ciertos neurolépticos, anfetaminas (psicoestimulantes doparninérgicos), cafeína, nicotina, alcohol, cocaína o algunos antidepresivos inhibidores de la recaptación de la serotonina pueden tener efectos secundarios como el bruxismo.
Consecuencias de tener bruxismo.
El dentista, al hacer el diagnóstico, encuentra desgaste prematuro, grietas, fisuras e incluso fracturas avanzadas de los dientes. Si no se hace nada, los dientes se siguen desgastando, aparecen molidos y tienen carillas características, como si hubieran sido lijados.
Con el tiempo, los dientes pueden fracturarse e incluso perderse o tener que ser extraídos, especialmente las coronas y puentes de cerámica, que son más duros que los dientes naturales.
La desaparición del esmalte y la dentina puede exponer la parte viva del diente, la pulpa, a daños externos. El desgaste dental es el mayor signo asociado al bruxismo. Interrumpen las relaciones intermaxilares y pueden llevar a un avance de la mandíbula. Una forma severa llamada “bricosis” puede llegar hasta la abrasión casi total de los dientes.
En esta etapa avanzada, el desgaste es antiestético y doloroso, y el tratamiento es complejo y costoso, ya que hay que reconstruir los dientes y tratar los trastornos psicológicos arraigados. Depende del cirujano dental considerar el aspecto psicológico, ya que cualquier bruxismo puede ser la etapa primaria de la brucelosis.
Las fuerzas generadas durante el bruxismo, que son excesivas para los elementos dentales, protésicos y de implantes, hacen que su futuro sea incierto. Por lo tanto, debe ser diagnosticado en una etapa temprana, ya que puede causar un daño significativo a los diferentes sistemas del aparato masticatorio (dientes, periodonto, sistema muscular y osteo-articular) y revelar un terreno psicológico que debe ser atendido.
El bruxismo suele asociarse con una disfunción de la articulación de la mandíbula y la musculatura. El dolor en las articulaciones temporomandibulares está, en la mayoría de los casos, presente. Se conocen como alteraciones y disfunciones del aparato mandibular (ADAM).
La hipertrofia del masetero y del temporal está en el origen del aumento del diámetro transversal de la cara con aspecto trapezoidal. Conduce a un exceso de potencia de los músculos elevadores, lo que provoca un exceso de presión en las articulaciones temporomandibulares, lo que explica la fatiga y parte del dolor. Aparecen espasmos dolorosos, hasta el trismo y algunos pacientes tienen que masajear los maseteros y temporales antes de poder abrir la boca.
El bruxismo y/o el ADAM pueden estar acompañados de dolor de cuello y de cabeza. También puede producirse un dolor difuso, persistente, inexplicable y “errante”, especialmente en mujeres ansiosas y estresadas. Estos dolores musculares predominan en el cuello, la región lumbar, la espalda media y también en las extremidades. A veces es tan difuso que el paciente se queja de “dolor en todas partes”. Aparece en un contexto de fatiga anormal y de alteraciones del sueño. Los dolores de cabeza y los dolores de estómago se asocian a menudo con el colon irritable.
Esta condición dolorosa crónica, que afecta a personas jóvenes o de mediana edad en más del 80% de los casos, se llama fibromialgia. El dolor en la mandíbula es muy frecuente y a menudo de aparición temprana. El examen clínico es normal, pero al palpar se localizan los puntos de dolor característicos, que corresponden a daños en músculos y tendones.
La fibromialgia sigue siendo un diagnóstico por exclusión, y sólo puede confirmarse después de que se hayan eliminado todas las enfermedades que causan dolor crónico y si los análisis de sangre son normales. El dolor y la fatiga persistentes afectan a la moral y pueden provocar trastornos depresivos. A su vez, esta depresión reactiva agravará la sensación de dolor y las contracturas musculares.
Comportamiento del bruxómano.
El objetivo de la entrevista es identificar a aquellos pacientes que presentan un posible estado de estrés, ansiedad o tendencia depresiva. Debe estar orientada a evaluar el estilo de vida del paciente: exceso de trabajo profesional y alto nivel de estrés, hábitos de toma de estimulantes especialmente por la noche (alcohol, café y drogas), asociación con ciertos medicamentos (neurolépticos).
Estas situaciones pueden ser agravadas por eventos externos estresantes como la muerte, el divorcio, el despido… El uso de la computadora, conducir un coche, leer un libro son ejemplos de cómo el bruxismo se manifiesta sin que el paciente sea consciente de ello.
El contacto con los dientes se produce durante la masticación, la deglución o durante un esfuerzo fuerte, una emoción fuerte, como la ira o la determinación, que lleva a apretar las mandíbulas, pero estas presiones, por su carácter breve y ocasional, se consideran normales. La persistencia y la repetición de estos fenómenos confieren al bruxismo su carácter patológico ya que el aparato mandibular no está preparado para soportar limitaciones permanentes.
Tratamiento.
El tratamiento principal consiste, tras la confirmación del tipo de bruxismo por parte del cirujano dental, en tomar conciencia de que se está apretando los dientes y tratar de prevenirlo durante el día (autocontrol). Puedes recurrir a técnicas de relajación dirigidas a disminuir el estrés, suelen funcionar muy bien.
El mantenimiento desempeñará así un papel terapéutico esencial. Debe ir seguido de un cuidadoso examen clínico. Esta conciencia del bruxismo es un requisito previo esencial para el tratamiento y tiene una gran influencia en su pronóstico. El paciente es un actor esencial en el manejo de su bruxismo.
Si este autocontrol no es suficiente, sobre todo por la noche, la prevención pasará por una canaleta o férula de resina (que se puede llevar durante el día: en el trabajo, mientras conduces, … o para dormir por la noche, que es lo más habitual)
Dado que el bruxismo tiene un origen central, cuyos mecanismos todavía se conocen regulín, no hay ningún tratamiento realmente eficaz, sino más bien soluciones enfocadas a disminuir las molestias que origina. Si empiezas a practicar algún ejercicio para soltar estrés y/o a usar la férula de descarga y no notas mejoría es posible que tu médico o dentista te recete un relajante muscular suave que te ayude a liberar la tensión mandibular durante la noche.
Pero no te preocupes que no suele ser necesario, en cuanto empiezas a usar el corrector para dormir, mejoras. Yo, tardé las 2 ó 3 primeras noches en acostumbrarme a dormir con ella y, después, noté un gran cambio, ya no me dolían tanto la cabeza y el cuello. Fue bastante rápido en mi caso.
Si notas que aprietas los dientes en algunas situaciones que te ponen nervioso (exámenes, cuando te enfadas, en reuniones, al conducir, …) intenta ser consciente de ello para evitarlo. Si lo que sientes son dolores de cabeza, cuello, mandíbula o dientes al levantarte puede que estés rechinando inconscientemente al dormir. Empieza a practicar ya alguna técnica de relajación cómo éstas y plantéate visitar al dentista, es muy probable que tu solución sea una férula para dormir.
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